Vivir lejos de las calles principales puede ser un alivio porque se gana tranquilidad, pero cuando se rompen las redes de servicios es un infierno: las autoridades no sienten urgencia por reparar. Así ocurre desde hace un mes con un enorme bache en Sarmiento al 1.300, en Yerba Buena, y con una tapa de cloaca que se asoma peligrosamente en La Madrid y Matienzo, al sur de la capital.
Preocupación y olvido
LA GACETA / ROBERTO DELGADO / HECTOR PERALTA